Blog | ¿Qué pasa cuando perdemos el cromosoma Y?

El Alzheimer es una enfermedad que afecta a más mujeres que hombres en el mundo. Hoy en día, se estima que aproximadamente dos terceras partes de los casos de Alzheimer son mujeres. Sin embargo, la comunidad científica aún no está de acuerdo en cuáles son las causas de este desequilibrio.

Sería fácil decir que las mujeres tienen un mayor riesgo biológico de padecer Alzheimer que los hombres. Sin embargo, existen multitud de factores socioeconómicos, culturales y geográficos que podrían explicar las diferencias observadas entre ambos sexos. Aun así, sería correcto decir que el sexo es una importante fuente de heterogeneidad en los procesos que se producen en la enfermedad de Alzheimer. Por tanto, estudiar y conocer mejor los perfiles de riesgo específicos de cada sexo puede ser crucial para comprender mejor la enfermedad.

Los cromosomas sexuales

Si pensamos en genética, la primera gran diferencia entre hombres y mujeres que se nos viene a la cabeza son los cromosomas sexuales. Las mujeres tienen un par de cromosomas X (XX), mientras que los hombres tienen una copia de un cromosoma X y otra de un cromosoma Y (XY). Dicho de otra manera, si heredamos el cromosoma Y de nuestro padre, nuestro sexo será masculino, mientras que si heredamos el X será femenino.

De manera natural el ser humano está programado para producir una mujer. Entonces ¿qué es lo que hace que nazcan hombres? Heredar el cromosoma Y del padre supone heredar con éste el gen SRY. Este gen es el encargado de determinar el sexo del individuo activando, como si se tratase de un interruptor, una serie de mecanismos biológicos que desembocan en la formación de las características sexuales primarias masculinas. Más adelante, una vez formados los testículos, estos se encargarán de producir hormonas, como la testosterona, que provocarán la diferenciación de los caracteres sexuales secundarios a partir de la pubertad.

Pérdida en mosaico del cromosoma Y

El cromosoma Y es importante ya que permite la diferenciación de los dos sexos (hombres y mujeres). Pero, ¿sirve para algo más?

Este cromosoma es mucho más pequeño que el cromosoma X, y tiene muchos menos genes (63 genes codificantes de proteínas, respecto a los 800 del cromosoma X). Además, es el único cromosoma que no es necesario para la vida. Por estos motivos, ha sido considerado un “basurero genético” durante muchos años. Sin embargo, esta concepción está cambiando poco a poco.

En 1963, un grupo de científicos que observaba las células de la sangre de un grupo de hombres de edad avanzada, advirtió que a algunas de ellas les faltaba el cromosoma Y. Este fenómeno fue bautizado como pérdida en mosaico del cromosoma Y (mLOY) y es altamente común entre los hombres (alrededor del 7% en hombres de 65 años, y del 20% en hombres mayores de 85). Sin embargo, no se le dio más importancia a esta pérdida del cromosoma Y, considerándose un fenómeno inocuo asociado al envejecimiento. Hoy en día sabemos que, aparte de la edad, existen principalmente 2 factores que aumentan el riesgo de padecer mLOY: la predisposición genética y el consumo de tabaco, este último multiplica las probabilidades de perder el cromosoma Y por cuatro.

¿Puede el cromosoma Y protegernos frente a las enfermedades?

No ha sido hasta la década de 2010 cuando los científicos han empezado a descubrir que la pérdida del cromosoma Y aumenta el riesgo de mortalidad general y, específicamente, de contraer diversas enfermedades, como el Alzheimer, cáncer o enfermedades cardiovasculares.

En 2016, un estudio comprobó que la pérdida del cromosoma Y aumentaba, según los autores, tres veces el riesgo de Alzheimer así como la rapidez de progresión de la enfermedad. Más adelante, en un estudio realizado en Ace Alzheimer Center Barcelona, hemos observado que la predisposición genética al mLOY actúa como un acelerador de la enfermedad específicamente en los hombres. Dicho de otra manera, observamos que el conjunto de genes que aumentan las posibilidades de perder el cromosoma Y está asociado a una progresión más rápida de Alzheimer exclusivamente si eres hombre (y tienes un cromosoma Y que perder). Estos descubrimientos desafían la noción de que el cromosoma Y es un “basurero genético” y evidencian su importancia más allá de la determinación del sexo.

Si los científicos somos capaces de encontrar genes protectores en el cromosoma Y, podríamos diseñar terapias para reconstruir o recrear estos efectos protectores en quienes padezcan la enfermedad. Y lo que es aún más excitante, estas terapias podrían aplicarse no solo en hombres, sino también en mujeres.

De momento no existen estas terapias, pero si eres hombre y te preocupa perder tu cromosoma Y, está demostrado que cesar el consumo de tabaco reduce el mLOY respecto a los fumadores continuados. ¡Cuidarás tu salud, protegerás tu memoria y mantendrás tu cromosoma Y!

PABLO GARCÍA GONZÁLEZ

Investigador predoctoral de Ace Alzheimer Center Barcelona

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