Blog | Los cambios conductuales en el Alzheimer

La demencia tipo Alzheimer es una enfermedad integral y de larga duración. Además de los cambios en las funciones cognitivas y afectaciones en la capacidad para hacer las cosas del día a día, se producen cambios y alteraciones conductuales en la persona que la padece.

Es una enfermedad muy compleja. Se va produciendo una pérdida progresiva de las capacidades de la persona que puede generar confusión, desorientación, sentimientos de inseguridad, ansiedad, frustración, tristeza, así como interpretaciones erróneas de la realidad, entre otros.

El entorno de la persona con Alzheimer, su familia y, en especial su cuidador principal, también forman parte del proceso de la demencia. Son agentes terapéuticos, esto es, sus actitudes y comportamientos intervienen favorablemente o desfavorablemente en el curso de la enfermedad. Depende de cómo actuemos, cómo contestemos o reaccionemos, qué exijamos o pidamos, podemos facilitar o evitar la aparición de alteraciones conductuales. Por ello, es muy importante tener conocimientos sobre la enfermedad, los síntomas que pueden aparecer y cómo actuar.

La persona con demencia a menudo no es consciente de sus limitaciones y sus necesidades, lo que puede generar conductas oposicionistas cuando intentamos ayudarla, o puede negarse a tomar la medicación porque cree que no la necesita.

A continuación, exponemos 6 situaciones con las que nos podemos encontrar y cuál sería la mejor manera de abordarlas para familiares y cuidadores:

1. Las personas con Alzheimer pueden manifestar sintomatología depresiva y apatía. Disminuye la iniciativa y la motivación por hacer cosas y tienden a no querer hacer nada. Pueden sentir tristeza, tienen más dificultades para hacer y disfrutar de las cosas que antes les gustaban, pierden interés por su aspecto personal y por su entorno. Tienden al aislamiento. Pueden tener inestabilidad emocional con variaciones repentinas en su estado de ánimo.

Los cuidadores debemos actuar con mucha paciencia y tacto, ofrecer ayuda a la persona sin invalidarla ni hacerla sentir mal, sin evidenciar los déficits de memoria. Generar confianza y obtener el consentimiento de la persona.

2. Ante la creciente confusión y las dificultades para hacer frente a las demandas del entorno también puede aparecer ansiedad o conducta motora anómala. Se muestran inquietos, preocupados, con temor, pueden realizar acciones repetitivas sin ningún objetivo determinado como cambiar constantemente las cosas de sitio o caminar sin parar y sin rumbo.

Los cuidadores debemos proporcionar y compartir actividades con las que puedan disfrutar y aumenten su autoestima. Potenciar la sensación de utilidad de la persona y dar cariño.

3. La persona puede estar más irritable, enfadarse con facilidad y puede mostrar agitación y agresividad, principalmente cuando se le lleva la contraria. Puede levantar la voz, insultar, empujar, así como lanzar objetos o dar golpes.

Debemos dar seguridad, ofrecer distracción evitando la sobreestimulación, calmar a la persona, introducir hábitos y rutinas y proporcionar un entorno seguro.

4. También puede aparecer una desinhibición conductual y/o conductas impulsivas, ya que pueden tener dificultad para valorar qué conductas son apropiadas o no. A veces realizan conductas infantiles o conductas sexuales inapropiadas, pueden desnudarse en público o decir cosas que pueden herir los sentimientos de los demás. Es posible que no respeten su turno en una cola.

Generalmente están haciendo una interpretación equivocada de la situación. Debemos mantener la calma e intentar empatizar con la persona para entender lo que está provocando esta reacción. Evitar acercarnos demasiado si puede agredirnos físicamente, intentar evitar la palabra “no” ya que puede provocar esta reacción agresiva.

5. Puede producirse una alteración de la percepción de la realidad y provocar ideas delirantes o delirios y alucinaciones. Así la persona puede manifestar suspicacia y desconfianza y tener creencias de cosas que no son reales, como que alguien quiere hacerles daño, ideas de robo, escuchar voces o ver personas que no están.

Debemos evitar discusiones, no usar el razonamiento para convencer a la persona de su percepción equivocada, no negar lo que está experimentando como una experiencia real sino que debemos dar seguridad, calmar y distraer a la persona.

Debemos tener en cuenta que su reacción es fruto de una mala interpretación de la realidad. Debemos velar por la dignidad y la integridad de la persona, proporcionar entornos adecuados a la ejecución de la conducta y explicar, si es necesario, que su conducta no es consciente.

6. Se pueden producir también cambios en la conducta alimentaria mostrando una ingesta excesiva, compulsiva o insuficiente, así como alteraciones del sueño con insomnio o despertares frecuentes como una hiperinsomnolencia.

Ante cualquier alteración conductual debemos analizar cuándo se produce y si podemos identificar y modificar los posibles factores desencadenantes, como pueden ser necesidades no cubiertas (biológicas o emocionales), factores del entorno (mucho ruido, cambios de rutina), alteraciones del estado de salud (infecciones), o una aproximación inadecuada por parte del cuidador (exigencia excesiva, confrontación).

La actitud de los familiares y cuidadores es un factor a tener en cuenta en el curso de la enfermedad. Por esta razón, es importante tomar una postura abierta y empática, ser consciente de que los trastornos de conducta son involuntarios y, a menudo, no tienen un tratamiento específico, así como ser conscientes de que son sin mala fe y fruto de la demencia y que, por tanto, no deben confrontarse ni tomarse como ataques personales.

Una aproximación cercana y comprensiva es la mejor solución para mejorar la situación tanto de la persona con Alzheimer como de quienes le rodean.

Si la persona o el cuidador están sufriendo y no funcionan las medidas y estrategias no farmacológicas es necesario informar al médico para que pueda valorar la conveniencia de prescribir un tratamiento farmacológico.

PILAR CAÑABATE

Responsable de Trabajo Social en Ace Alzheimer Center Barcelona

MARINA GUITART

Coordinadora Centro de Día de Ace Alzheimer Center Barcelona

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